Otras Publicaciones
Conexiones Quirúrgicas
Cuentos de un niño para niños
Diálogos sobre el colapso 2042
Historia de la Cirugía en Quito
2050 Una aventura de 7 futuros posibles
Benemérita y Respetable Logia Simbólica Ley Natural n.º 1, su historia en la masonería ecuatoriana.
Eugenio espejo Médico y Prócer 1747 – 1795
Gonzalo Tixi Ramírez, autobiografía de un ser virtuoso
Azul Equinoccial III
Bicéfalos. Poesía de dos océanos
Ediciones: Primera edición. Enero de 2024
ISBN: 978-9942-7143-67
Polvo de alas
Un camino largo les espera a los lectores de este libro. Un camino de dos cabezas que no se sabe a dónde los llevará. Un camino construido con el milagroso desarreglo de todos los sentidos, esas piedras puntiagudas que nos llevan a la videncia, al culto permanente y dramático de la vida interior, de las sensaciones húmedas, traslúcidas, violentas, maltratadas quizá, por el ajetreo del viaje interminable que deparan dos océanos que contienen las huellas de los monstruos del pasado y del presente.
Treinta años de amistad poética, nos permiten escuchar el tañido parecido y diferente de un lenguaje triste, rebelde, contestatario, que suena y estalla para gritar al desparpajo de esta época depresiva de máscaras y mezquindades.
Mariposa del Castillo, poeta frágil del dolor duro, del hierro dolor, sonámbula, niña, campesina, sacerdotisa, hija del asfalto, bruja que camina por el agua. Agua del Mediterráneo, agua del Atlántico, Agua del Pichincha, Agua de la memoria. Arrastrando consigo la vida y la muerte. La muerte como un fardo, como una mochila grande, buceando en la obscuridad (esa maga de donde salen los recuerdos) los homenajes micro cósmicos al alma de la cordillera, a la pacha mama, a su madre, la progenitora, la resucitadora, al gato de la esquina, al poeta que amamos, al pueblito olvidado, al fogón de la cocina, al amor calientico, a los pobres del mundo, encandilados de neón, esperando el metro que los lleve a ninguna parte.
Lenguaje claro y sencillo. Parecería que la sierra descansa en su lenguaje, aunque no es de confiar pues su palabra bravía, feminista, es la balsa que nos propone otra comprensión, otro coraje, otra plenitud. Y Gabriel Cisneros con su lirismo transformado en esa violenta impotencia ante la guerra de Palestina. Una guerra ciega, incomprensible, como el tiempo. Palabra iconoclasta, firme y sufrida, como si en su lenguaje se hubiera tatuado la herencia, la nostalgia, las flores de sangre germinando en el desierto, los niños asesinados en Gaza, en Palestina, los versos estremecidos y regados por la memoria de los abuelos:
“En Gaza los F15 sionistas
Dejan en orfandad
Mares habitados en tus ojos…”
Sus poemas duelen como los ocasos de Palestina, como la soledad de la biblioteca de Damasco, como los genocidios, como las heroínas sin nombre, como ese turbante interminable que se levanta en la noche para estremecer la injusticia, la deshumanización. Poemas grito para parar la guerra, para parar el desamor, para despertar a los abuelos y detener su huida.
Libro de dos fraternos poetas que, como el sol y la luna, el día y la noche, la vida y la muerte, son, para nosotros, íntimos y diversos.
Raúl Pérez Torres

