Desde este sentido poema de la escritora Patricia Noriega, Acacia Editorial rinde homenaje al Tayta Alberto Taxo, Yachak que volvió a ser tambor en la tierra y cuya memoria en el alfabeto de los pájaros recreó la metáfora que une nuestros mundos, desde el saber volar con el ala de cóndor y también con el ala de águila.
ALBERTO CORAZÓN
En memoria de tayta yachak Alberto Taxo
Su alma fue engendrada en el sol de junio.
El corazón del cielo marcó el momento:
Alberto nació en el 54.
Día que tembló en el letargo del tiempo
Nació en equinoccio, cuando el cuerpo no proyecta sombra.
Nació el más grande, el más sabio.
El día que relampagueó de alegría, mientras gritaban las luciérnagas.
Se llamará Al ver to (do)
Porque sería el que todo ve,
Alberto sonrisa, piedra acariciada por el río
Alberto papel celofán, huesos de océano
Alberto eternidad.
El gran cóndor de los andes nació un 20 de marzo.
Cóndor de 3 ojos, sin edad.
Cóndor bendecido por el aliento del jaguar y la anaconda.
Cóndor llama de roca, multicolor, multirisa,
cóndor alma contenta, alma de niño.
Cóndor hombre y padre que me sobrevive.
Nació un 20 de marzo en equinoccio.
Padre tallado por la cascada,
hecho para transitar el camino del corazón.
Padre, mandíbulas de piedra
Padre lobo y manada,
que despertó a los indios a la vida, a la dignidad.
Padre y semilla, polvo amoroso de los dioses.
que dejó su esencia en sus hijos.
Alberto,
Tayta,
piedra elegida de Machu Picchu y Rumicucho
Barro de Ingapirca, Rosaspamba y Quilajaló.
Barro duro de la Pachamama.
Hijo y padre,
cristal y piedra que alumbra,
girasol que alienta.
Padre acariciado por el agua,
padre abrazado por el fuego,
sabio palpado por el viento y por la tierra de la loma de ensueños.
¿Por dónde fueron sus pies?
¿Por dónde caminaron y trascendieron?
Por los andes, casa del cóndor y por occidente, casa del águila.
Alberto profeta,
Alberto completo,
párpados de roca,
hombros de roca,
manos de roca.
Paciente para enseñar,
paciente para profetizar,
para no juzgar,
pero sí para amar,
para renacer una y mil veces desde la profundidad de una cueva
o desde la cumbre de un collado.
Taxo le decían,
taxo como la fruta perpetua, taxo de luz que vivifica.
Corazonar era su mensaje.
Ya no batallar hacia afuera.
Corazonar, sentir, amar
Corazonar, intuir, corregir.
Parecía forjado con el cincel en la fragua
Parecía delineado por la firmeza del arrecife.
Alberto remolino y huracán
y luego calma de cordero.
Serenidad y ojos de ternura.
Dejó su corazón en Peguche, Chachimbiro y Llanganates,
Dejó su sonrisa en Tulabug, Ilaló y el Antisana.
Alberto corazón,
no se fue el 1 de febrero del 22,
Resurgió fuera de la materia, como un Apu.
Y como lo predijo,
dejó su cuerpo la noche que tembló la tierra
y se desbordó el agua en Pambachupa,
donde nació: ave profeta.
Tayta corazón,
sus cenizas piruetean libres en el Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua y en Tonsupa.
Ahora está libre el gran cóndor de los andes,
Está en cada fuego que se enciende,
en la conexión con el agua, en cada corazón que lo invoque.
Alberto padre,
Tayta Alberto,
Antepasado de sabiduría infinita,
dejó sus huellas en el espíritu de los elementos,
en el corazón de los pájaros,
en la resonancia del viento, del fuego y del agua.
No extraño su sonrisa porque la encuentro en la ternura de mi hijo,
no extraño su presencia porque está aquí y ahora, en cada intensión mía.
Nadie habrá más magno en el recurrir del tiempo,
Alberto grande,
Alberto cóndor,
Alberto caracol y puma.
Nadie con su visión y su impulso.
Nadie con su corazón y su sabiduría de luna y sol.
Alberto ya no, tan solo libertad,
Únicamente huellas, en la estela de los días,
como un puñal en el fondo de una laguna: duro, sempiterno.
Me alienta, nos alienta, germina en nuestro espíritu.
Alberto ya no, tan solo amatista y obsidiana.
Tan solo turmalina para resguardarnos.
Vive todavía pero libre, habla en sueños, fluye, corazona.
Esta aquí y ahora, para siempre.
Patricia Noriega
Quito, 20 de marzo 2022

